martes, 1 de julio de 2014

Legado en los huesos




Legado en los huesos, de Dolores RedondoDestino 

Sinopsis:
El juicio contra el padrastro de la joven Johana Márquez está a punto de comenzar. A él asiste una embarazada Amaia Salazar, la inspectora de la policía foral que un año atrás había resuelto los crímenes del llamado basajaun, que sembraron de terror el valle del Baztán. Amaia también había reunido las pruebas inculpatorias contra Jasón Medina, que imitando el modus operandi del basajaun había asesinado, violado y mutilado a Johana, la adolescente hija de su mujer. De pronto, el juez anuncia que el juicio debe cancelarse: el acusado acaba de suicidarse en los baños del juzgado. Ante la expectación y el enfado que la noticia provoca entre los asistentes, Amaia es reclamada por la policía: el acusado ha dejado una nota suicida dirigida a la inspectora, una nota que contiene un escueto e inquietante mensaje: «Tarttalo». Con una sola palabra, se destapará una trama sobrecogedora que envuelve a la inspectora hasta un trepidante final.

En la novela anterior, El guardián invisible, el concepto de maternidad y paternidad era claro en la narración de la novela, tanto el hecho de ser padres como el deseo de querer serlo. En esta novela las ejemplificaciones de paternidades mal entendidas son más claras así como es más explícita la violencia en las muertes que investigan. Hay casos para todos los gustos; desde el comienzo donde el género del hijo ya afecta a la actitud de los progenitores, en el caso del niño de Amaia a la abuela paterna, el padre que agrede físicamente al hijo por no ajustarse al patrón preconcebido que tiene de él o la superprotección mal entendida.

Aparece un personaje masculino fuertemente atraído por la Amaia que me dejo algo despistada por su papel en la novela, mientras leía sobre él había algo que me hacía desconfiar y espere un resultado diferente en el desenlace, por lo que no es sólo las historia principal la que me ha tenido en vilo.

Amaia tiene que regresar nuevamente a investigar a su pueblo de origen y se concluyen historias de algunos personajes que vimos en la novela anterior como la de los cuñados.
Aparece la Iglesia, los aquelarres y los médicos; todo ellos con más cosas en común que lo que podría parecer a priori. La autora toma nuevamente una figura mitológica, en esta ocasión en la figura de Tarttalo.
Tarttalo

Se mencionan también las energías telúricas y otros temas interesantes (e inquietantes) dentro de las religiones como el vudú haitiano, candomblé brasileño y el palomayombre cubano.


Y del mismo modo que en la novela anterior es importante la gastronomía relacionada con las víctimas y el dejar un pastel en escenario del crimen nos da pistas de quién puede estar detrás de las muertes, en esta ocasión, el que un brazo sea quirúrgicamente amputado puede tener detrás también una motivación culinaria. Ahí queda eso.